Trabajamos con pintura, papel y tablas de pequeño y mediano formato. Nada de
encargos rápidos ni de obras pensadas para llenar una pared vacía. Cada serie
empieza con una pregunta sobre el vacío, la geometría o el contraste, y avanza
despacio hasta que la respuesta se sostiene sola sobre el soporte.
Nuestro público no es un perfil único. Nos buscan coleccionistas que ya tienen
obra figurativa y quieren un contrapunto, interioristas que necesitan una pieza
silenciosa para un espacio concreto, y también estudiantes de bellas artes que
vienen a entender cómo se construye un retrato abstracto desde la sustracción.
A todos les hablamos igual: sin jerga inflada, explicando el proceso cuando hace
falta y callando cuando la obra ya dice lo suficiente.