Cómo llegamos hasta aquí

Blank Your Face Off no empezó como un estudio con paredes y horario de visitas. Empezó como una libreta con bocetos de perfiles a los que se les iban borrando los rasgos. Lo que sigue es un recorrido por las decisiones que convirtieron ese cuaderno en un espacio de trabajo en Madrid, con una línea clara y pocas concesiones.

  1. Etapa 01

    El cuaderno y la regla

    Los primeros meses fueron de prueba y error sobre papel. Se fijó una norma que sigue vigente: si un rostro se reconoce por sus ojos o su boca, la pieza no está terminada. Esa restricción obligó a trabajar con retículas, márgenes y bloques de color antes de tocar el lienzo. La mayoría de los descartes de esa época eran intentos demasiado amables con la figura.

  2. Etapa 02

    Un taller con luz de norte

    El traslado a un local en el centro de Madrid cambió el método. La luz estable permitió comparar tonos sin depender del clima, y eso se notó en la serie de tres valores que hoy define buena parte del catálogo. También llegaron las primeras visitas de comisarios y el hábito de documentar cada sesión con notas fechadas, algo que al principio parecía excesivo y hoy resulta imprescindible.

  3. Etapa 03

    Exponer sin explicar de más

    La primera muestra fuera del taller enseñó algo incómodo: los textos de sala explicaban demasiado. Desde entonces se recortaron las cartelas y se dejó que la obra sostenga la lectura. Ese giro afectó a la manera de montar, de elegir formatos y hasta de fotografiar las piezas para el archivo. Menos contexto, más silencio alrededor del trabajo.

  4. Etapa 04

    Lo que sostiene el proyecto hoy

    Hoy el estudio trabaja con un ritmo lento y deliberado: pocas piezas al año, revisión constante y una paleta que no crece. Colaboramos con artistas invitados en proyectos puntuales y mantenemos abierta la puerta a quien quiera ver cómo se construye una ausencia. El resultado no es un estilo cerrado, sino una forma de mirar que se repite en cada serie.

Quién sostiene el estudio

Blank Your Face Off no es una marca sin rostro. Somos un equipo pequeño que trabaja en el mismo espacio de la calle del Doctor Fourquet, con horarios de taller y discusiones largas sobre qué se puede quitar de un cuadro sin que se rompa. Cada decisión de montaje pasa por las mismas manos que pintan.

Elena Vargas

Dirección artística y pintura

Formada en Bellas Artes en Salamanca y con una década pintando retrato, Elena define la línea de trabajo del estudio: menos rasgos, más presencia. Revisa cada serie antes de que salga del taller y firma las notas de composición que acompañan las obras.

Marc Solís

Técnica y preparación de soportes

Marc viene del mundo de la restauración, y eso se nota: sabe qué imprimación aguanta una capa fina sin comerse la textura del lino. Se encarga de los bastidores, de las pruebas de color sobre papel y de que ninguna pieza salga con un barniz que amarillee en dos años.

Nadia Ferrán

Exposiciones y archivo

Nadia coordina los montajes y mantiene el archivo del estudio: fichas técnicas, fotografías de sala y el registro de cada serie desde 2018. Ha trabajado en espacios independientes de Lavapiés y Carabanchel, y conoce bien cómo se comporta una obra abstracta bajo luz cálida o fría.

Tomás Iriarte

Investigación sobre color

Tomás lleva la parte más analítica: estudia cómo percibimos el contraste cuando falta información. Prepara las paletas reducidas a tres valores y documenta cada prueba con mediciones de luminancia antes de aprobar un tono para lienzo.

Irene Costa

Textos y difusión cultural

Irene escribe los textos de sala y las notas de prensa. Su trabajo consiste en explicar conceptos de abstracción sin caer en jerga vacía, algo que agradecen tanto comisarios como visitantes que llegan por primera vez a una exposición de retrato abstracto.

Pau Riera

Producción y montaje

Pau se ocupa de que las obras lleguen enteras: embalaje, transporte y altura de colgado. Ha montado instalaciones de pared en salas pequeñas donde cada centímetro cuenta, y suele insistir en ver la pieza en el espacio antes de dar el visto bueno.

Trabajamos con un método común: bocetos sobre papel, pruebas de valor y una revisión conjunta antes de cerrar cualquier serie. Ese hábito explica por qué las piezas del estudio comparten un aire reconocible aunque las firmen manos distintas. Si quieres conocer el proceso de cerca, el taller abre en horario de tarde y las visitas se acuerdan por correo.

Quiénes sostienen Blank Your Face Off

Somos un estudio pequeño en el centro de Madrid. Tres personas, un taller con luz norte y una idea fija: que un rostro puede contarse sin dibujar un solo rasgo.

Trabajamos con pintura, papel y tablas de pequeño y mediano formato. Nada de encargos rápidos ni de obras pensadas para llenar una pared vacía. Cada serie empieza con una pregunta sobre el vacío, la geometría o el contraste, y avanza despacio hasta que la respuesta se sostiene sola sobre el soporte.

Nuestro público no es un perfil único. Nos buscan coleccionistas que ya tienen obra figurativa y quieren un contrapunto, interioristas que necesitan una pieza silenciosa para un espacio concreto, y también estudiantes de bellas artes que vienen a entender cómo se construye un retrato abstracto desde la sustracción. A todos les hablamos igual: sin jerga inflada, explicando el proceso cuando hace falta y callando cuando la obra ya dice lo suficiente.

Para quién trabajamos

Colecciones privadas en España y Portugal, proyectos de interiorismo que piden una obra sin ruido visual, y programas docentes que quieren mostrar el retrato abstracto como método, no como estilo.

Cómo nos posicionamos

No competimos por tamaño ni por espectáculo. Nos interesa la reducción: menos color, menos gesto, menos detalle. Esa restricción es nuestra firma y también el criterio con el que decidimos qué encargos aceptamos y cuáles no.

Tono de comunicación

Directo y sin adornos. Preferimos una frase precisa a un párrafo inspirador. Cuando algo no está resuelto en el taller, lo decimos; cuando una pieza funciona, explicamos por qué en términos de composición y contraste, no de emoción.

Esta forma de trabajar viene de lejos. Antes de abrir el estudio en Madrid pasamos años en talleres compartidos, corrigiendo la manía de rellenar cada centímetro del lienzo. Aprendimos que el vacío no es un descuido: es una decisión de composición que exige más control que cualquier trazo. Esa lección sigue guiando cada serie que publicamos hoy.

Por qué existe este estudio

Blank Your Face Off nació de una incomodidad concreta: el retrato contemporáneo suele llenarse de gesto y de anécdota hasta que el rostro desaparece bajo el ruido. Preferimos lo contrario. Trabajamos el vacío como material, la geometría como esqueleto y la ausencia de detalle como decisión consciente.

Un método antes que un estilo

Cada serie empieza con una restricción: una paleta de tres tonos, una retícula de doce celdas, un único bloque de color. La restricción no es un adorno, es la herramienta que obliga a decidir. Cuando se retiran los ojos, la boca y el contorno, lo que queda tiene que sostenerse por sí solo.

Lo que buscamos

Que quien mira una pieza complete el rostro con su propia memoria. El efecto no es reconocer, es presentir.

Lo que evitamos

El detalle decorativo, la mezcla cromática sin función y cualquier gesto que tape la estructura de la obra.

El estudio funciona como un taller abierto en el que las decisiones se documentan: pruebas sobre papel, notas de sesión y variantes descartadas que a veces vuelven meses después. Esa trazabilidad es parte del proyecto, no un residuo. Nos interesa que el proceso sea legible para quien visita la obra, porque entender cómo se sustrae un rostro cambia la forma de mirarlo.

Cómo llegamos hasta aquí

El estudio no se construyó de un día para otro. Estas son las etapas que marcaron la manera en que hoy trabajamos el retrato abstracto: menos gesto, más decisión sobre lo que se deja fuera del lienzo.

  1. 2016

    Primer taller en Lavapiés

    Un local compartido con dos ceramistas y una mesa grande. Allí se hicieron las primeras pruebas con paletas de tres tonos y soportes de madera sin imprimar. La mayoría de aquellos trabajos se destruyeron; quedaron las notas.

  2. 2018

    Serie Rostro en Ausencia

    Ocho lienzos que fijaron el método del estudio: retirar ojos, boca y contorno hasta que solo quedara una presencia. Se expuso primero en el propio taller y después en una sala independiente del barrio.

  3. 2020

    Traslado al Doctor Fourquet

    El estudio se muda a un bajo con luz norte, más frío y más honesto con el color. Ese año se sistematiza el archivo de pruebas sobre papel: cada decisión de composición queda registrada antes de tocar el lienzo.

  4. 2022

    Geometría del Silencio

    Doce tablas pequeñas pensadas para verse en conjunto. La retícula dejó de ser una herramienta y pasó a ser parte del tema. La muestra colectiva en Madrid obligó a replantear cómo se cuelga una obra fragmentada.

  5. 2024

    Apertura del programa de visitas

    Empezamos a recibir grupos reducidos en el estudio para explicar el proceso de sustracción. Sin catálogo impreso ni discurso cerrado: se muestra el trabajo a medio hacer y se conversa sobre contraste y percepción.

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